
este es el «consejo» más importante que se puede dar a un abogado –también a otros profesionales de otros ámbitos–, principalmente por dos razones:a) Es imposible dominar todas las ramas del Derecho.b) La mayoría de los clientes prefiere expertos, abogados que dominen una determinada materia.Bajo mi punto de vista, el abogado generalista –el que lleva «de todo un poco…»–, no tiene futuro.
Hay que marcar la diferencia, convertirse en un referente en una materia.Y llegado a este punto puede surgir una duda, ¿en qué materia me puedo especializar? Mi respuesta es muy simple: la que más te guste, en la que más feliz te sientas.
A la hora de elegir una materia en la que especializarse no vale la pena hacerlo pensando en términos crematísticos.